Colombia, Tokyo, y los Olímpicos para una Generación

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Por una razón u otra, los Juegos Olímpicos de Tokyo quedarán en nuestra memoria.

Incidentados, aplazados, hechos en medio de una pandemia mundial que no se había visto en 100 años… Pero la verdad es que estos juegos olímpicos se acaban, y dejan un saldo de medallas que —aún sin contar con oro en su haber—, sigue mostrando el compromiso de los deportistas colombianos con sus disciplinas y su nación. Cuatro platas y un bronce para Colombia en estas contiendas se complementan con los doce diplomas olímpicos que los atletas colombianos recibieron en disciplinas tan variadas como golf, tenis, boxeo, levantamiento de pesas y taekwondo. Una prueba que el futuro de nuestros atletas es brillante, y de que si existe apoyo para ellos, tanto de parte del Estado como de la empresa privada y de la sociedad colombiana, seguramente llegarán mucho más lejos en los juegos de París 2024.

Sin embargo, hay un saldo mucho más importante para los colombianos que la cantidad de metales que nuestros atletas traen a casa. Un saldo cultural.

Juan Sebastián Cabal y Robert Farah, el dúo colombiano de campeones del tenis, obtuvieron un diploma olímpico para Colombia y una nueva marca a vencer en la competencia, al ser los primeros en nuestra historia en alcanzar los cuartos de final.

Desde Koinobori tuvimos la oportunidad de comprobar el impacto de los olímpicos que acaban de terminar en las nuevas generaciones. Mientras que desde nuestra tienda ofrecíamos productos relacionados con los Juegos, realizábamos también un recuento diario de las actuaciones de los colombianos en las arenas Tokiotas.

Nunca habíamos visto una interacción tan grande de nuestros seguidores como la que tuvimos con este cubrimiento. Nuestras historias con ifnormación olímpica fueron vistas a diario por cientos, incluso miles de personas. Por dos semanas, un evento deportivo diferente a los mundiales de fútbol volvió a mover las pasiones de grandes y chicos en este lado del mundo… aunque dicho evento se transmitiera durante las horas en que los colombianos deberían estar descansando.

Es de recordar que nuestras audiencias son, en su mayoría, jóvenes y jóvenes adultos, en rangos de edad entre los 15 y los 30 años. Y aunque los Juegos Olímpicos siempre han sido objeto de interés por parte de los colombianos, los juegos de Tokyo demostraron no solo que el interés de las juventudes en el deporte está más vivo que nunca. Durante estos días, y usando las herramientas que las redes y los contenidos “virales” pueden ofrecer, ellos mostraron cómo ahora el deporte forma una parte importante de las esperanzas y ambiciones de los jóvenes colombianos por conseguir un futuro mejor. Hoy, más que nunca, es para muchos una pasión que vale la pena seguir.

Nuestros medallistas olímpicos en Tokyo, quienes con se han convertido en la inspiración de las nuevas generaciones.

Durante nuestra campaña como tienda hicimos también un concurso para ganar algunos productos conmemorativos de los Juegos. Entre las condiciones para aplicar pedimos a los participantes que escribieran un comentario sobre su deporte Olímpico favorito. Hubo personas que respondieron gimnasia artística o nado sincronizado, deportes más “clásicos” en el roster olímpico; pero sorprendentemente, la mayoría, y casi todas personas menores a los 22 años, contestaron que su deporte favorito era BMX. Estos participantes eligieron un deporte que ha formado parte de apenas cuatro ediciones olímpicas de verano. Un deporte relativamente nuevo que —tal y como el ciclismo de ruta y de pista, otros que fueron muy mencionados por nuestros clientes— está ya fuertemente metido en nuestra esencia colombiana. ¿Cómo no estarlo, si nuestros ciclistas ya son campeones mundiales indiscutidos?

Tal vez muchos de nosotros no sentimos un gran sentido patriótico por nuestro país. La violencia, la corrupción, la falta de actuación y la negligencia estatal, los problemas sociales, económicos y de seguridad, son todas situaciones que afectan ese orgullo patrio. Sin embargo, como una cultura en desarrollo, los colombianos si nos sentimos orgullosos de esas disciplinas y esos deportistas que nos permiten demostrar en el exterior lo mejor de nuestro país.

Esas disciplinas se meten en nuestro corazón, y nos demuestran que podemos ser cada vez mejores en ellas. Nos dicen que Colombia también tiene cosas buenas por las que destacarse ante el mundo, y héroes que han demostrado como hacerlo. No son héroes con armas ni ataviados con trajes costosos de diseñador. Son héroes ataviados con cascos, bicicletas, guantes y doboks.

DONALDO ZULUAGA. Los menores se preparan para tener su primera competencia en el Clásico. El Colombiano, 27 May. 2015.

Niños de entre dos y cinco años compiten en el Push Bike de la pista de BMX Antonio Roldán Betancur de Belén, en Antioquia. Mariana Pajón, campeona del mundo en la disciplina, obtuvo su primer título suramericano a la edad de cinco años, ganando sobre otros de hasta incluso los ocho años de edad.

Puede que en un futuro no muy lejano alguno de nuestros seguidores que haya comentado que su deporte favorito era el BMX sea la nueva Mariana Pajón, o quien haya comentado que es la disciplina de la marcha sea la nueva Sandra Lorena Arias. Porque allí, entre nuestros comentarios, vimos niños, adolescentes, y hasta adultos que están entrenando en sus ligas locales y regionales, con la meta de convertirse en algo incluso más grande que ellos. Personas que, gracias a nuestros embajadores en Tokyo, se han dado el lujo de soñar en una nación donde los sueños todavía son difíciles de encontrar. Esa es la magia de Tokyo 2020(+1), la magia de Japón, la magia de quienes se atrevieron a buscar sueños en una nación que es un ejemplo viviente de lo que significa el concepto renacer

 

¿Y por qué no soñar con un destino más grande del que nos han hecho sentir que deberíamos aspirar a tener?

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